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Diputados nacionales conocidos como radicales con peluca en el Congreso
La Pampa · 2 min

Los “radicales con peluca” oficializan su incorporación al interbloque de La Libertad Avanza

Por Redacción Pampa Liberal

Luis Picat, Mariano Campero, Martín Arjol, Francisco Monti y Pablo Cervi, expulsados de la UCR por apoyar los vetos de Milei, se unieron formalmente a La Libertad Avanza.

Cinco diputados nacionales, apodados “radicales con peluca” por su afinidad con el oficialismo, oficializaron este martes su incorporación al interbloque de La Libertad Avanza. El anuncio se dio tras una reunión con Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y representa un refuerzo estratégico para Javier Milei en su disputa legislativa por los vetos presidenciales.

Los legisladores que protagonizan este giro son Luis Picat (Córdoba), Mariano Campero (Tucumán), Martín Arjol (Misiones), Francisco Monti (Catamarca) y Pablo Cervi (Neuquén). Todos ellos integraban la Unión Cívica Radical, pero fueron expulsados por el Tribunal Nacional de Ética del partido tras respaldar los vetos de Milei contra el aumento de jubilaciones y el financiamiento universitario en 2024. Desde entonces, conformaron la llamada “Liga del Interior”, un espacio que ya venía operando en sintonía con el oficialismo.

La decisión de formar un interbloque con La Libertad Avanza no solo blinda los vetos presidenciales en temas previsionales y de discapacidad, sino que también consolida una alianza que venía gestándose desde diciembre de 2024. Este movimiento redefine el mapa político en la Cámara Baja. Los “radicales con peluca” ya no son simples aliados circunstanciales: ahora son parte orgánica del armado libertario. Su incorporación eleva a 45 el número de diputados que responden directamente al oficialismo, fortaleciendo la gobernabilidad y dificultando los intentos de la oposición por revertir los vetos presidenciales.

En tiempos de polarización y desgaste partidario, estos cinco diputados eligieron la convicción por encima de la obediencia. Su gesto incomoda a los sectores más conservadores del radicalismo, pero también abre una puerta a una nueva forma de hacer política: menos atada a estructuras, más enfocada en resultados. Porque cuando la defensa del equilibrio fiscal y la gobernabilidad se convierten en prioridad, el liberalismo deja de ser una promesa y se convierte en una práctica concreta.

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