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Adrián Ravier durante su recorrida por Victorica, La Pampa
La Pampa · 3 min

La esperanza libertaria dijo presente en Victorica

Por Redacción Pampa Liberal

El economista y candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza charló con vecinos, jóvenes y jubilados del pueblo del oeste pampeano, sin actos masivos ni caravanas.

Cuando el viento del oeste parece arrastrar siempre las mismas caras, los mismos discursos y las mismas promesas vacías, la llegada de Adrián Ravier a Victorica fue un sacudón. No hubo bombos, ni choripanes, ni colectivos alquilados. Hubo algo mucho más poderoso: ciudadanos con ganas de un país distinto.

Ravier, candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza, recorrió Victorica con la tranquilidad de quien no necesita actuar. Charló con vecinos, comerciantes, jóvenes, jubilados y productores. Escuchó más de lo que habló. Pero cuando habló, dijo lo que muchos vienen esperando hace años: “La política no puede ser una carga para el pueblo, tiene que ser una herramienta al servicio de la gente.”

En cada saludo, en cada apretón de manos, se notaba la diferencia entre un político de escritorio y un referente que pisa el barro. En un pueblo históricamente manoseado por el aparato estatal, su presencia fue una bocanada de aire fresco.

Ravier no llega a la política para improvisar. Es economista, docente universitario, autor de libros sobre reforma monetaria y gasto público. Podría haberse quedado cómodo en el ámbito académico o en los medios. Pero eligió pelear por La Pampa, la tierra donde vive, trabaja y cría a sus hijos.

Y no lo hace por cálculo electoral. Lo hace por convicción. Porque, como él mismo dice, “si no somos nosotros los que nos metemos, lo van a seguir haciendo los mismos de siempre.”

Mientras los intendentes justicialistas se abrazan a los subsidios, repiten fórmulas clientelares y tejen alianzas para asegurarse los cargos, Ravier camina con lo único que un liberal necesita: ideas claras, principios firmes y un proyecto de país basado en la libertad individual, la propiedad privada y el esfuerzo personal.

Su paso por Victorica dejó expuesta una grieta que no es partidaria, sino moral: entre los que viven del Estado y los que viven a pesar del Estado. Entre los que quieren seguir manejando la provincia como un feudo… y los que queremos recuperar la dignidad de trabajar y progresar sin pedirle permiso a nadie.

Los vecinos de Victorica no fueron a escuchar un eslogan. Fueron a encontrar una voz que los represente de verdad. Y la encontraron. No fue un acto masivo, pero fue sincero. No hubo bombos, pero sí respeto. No hubo promesas, pero sí propuestas.

Y en cada pueblo que visita, Adrián enciende una chispa. Una chispa que se transforma en llama. Porque, gane o no en octubre, la semilla está plantada. Y no hay aparato que la detenga.

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