Saltar al contenido
Postulación de un candidato ligado al escándalo del Vacunatorio VIP
La Pampa · 3 min

Jorge Taiana: El Candidato de los Privilegios del Vacunatorio VIP que Quiere Volver

Por Redacción Pampa Liberal

La reciente postulación de Jorge Taiana como candidato a diputado nacional por Buenos Aires reaviva un capítulo oscuro de la gestión kirchnerista: el escándalo del Vacunatorio VIP. Mientras millones de argentinos esperaban pacientemente su turno para recibir la vacuna contra el Covid-19, Taiana formó parte de una lista cerrada de personas que accedieron a la inmunización con privilegios, gracias a su conexión política y no a mérito o necesidad legítima. Esta realidad revela, una vez más, el modus operandi del kirchnerismo: clientelismo en lugar de igualdad, privilegios para la casta de siempre frente a la mayoría que queda a la espera.

Desde el liberalismo clásico defendemos la meritocracia y la responsabilidad individual; principios diametralmente opuestos al estatismo que se observa en las prácticas del kirchnerismo. En lugar de repartir recursos escasos conforme al mérito, la necesidad real o la capacidad individual, la administración Fernández-Tainía eligió beneficiar a sus propios afiliados, demostrando un desprecio absoluto por la justicia distributiva y la igualdad ante la ley. La vacunación preferencial a la que accedió Taiana y otros funcionarios no solo fue una violación ética en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, sino un símbolo de cómo el poder se usa para asegurar privilegios, no para servir a la comunidad.

La excusa ofrecida por Taiana, que su lugar entre los vacunados respondía a un supuesto “personal estratégico” y al estado de riesgo de salud que padecía, carece de sustento real cuando se comprueba que miles de argentinos en situaciones similares no tuvieron acceso preferencial. Esto desnuda la hipocresía del relato oficialista que predica igualdad mientras practica el favoritismo. No hay nada más contrario a la eficiencia y a la justicia que permitir que ciertos “elegidos” del poder usen las instituciones en beneficio propio, dejando a la mayoría en la postergación y la indefensión.

Más allá de cuestionar a Taiana individualmente, el problema es la cultura política que representa: un kirchnerismo que entiende el Estado como una máquina para distribuir privilegios en vez de garantizar derechos. En ese esquema, la responsabilidad individual desaparece como valor, y la idea de un mercado libre que premie el esfuerzo y la competencia queda relegada a un segundo plano. Es urgente que la sociedad argentina reflexione sobre los costos sociales y éticos de mantener en el poder a políticos que encarnan este clientelismo disfrazado de “igualdad”.

En un país que aspira a crecer y prosperar, la restauración de la libertad individual y la eficiencia estatal donde el acceso a bienes esenciales no dependa de la amistad con funcionarios o cargos políticos es ineludible. La transparencia, la justicia y la igualdad ante la ley son el antídoto al autoritarismo estatal y al privilegio. El regreso de figuras como Taiana no debería ser permitido cuando su pasado es la antítesis de estos valores. Solo un Estado limitado, al servicio del individuo y no del privilegio, puede abrir camino hacia un futuro donde todos los argentinos tengan las mismas oportunidades, sin atajos ni favoritismos.

Comentarios

Seguí leyendo

Ver todo